Jodida, pero no sorprendida

Sácame a bailar

o El diario de Noah, versión folklórica.

El sábado pasado escuché por primera vez el nuevo disco de Rodrigo Cuevas, Manual de Belleza. Empecé como lo hago con muchas cosas, dando un bocado al azar, por enmedio. La canción elegida, ésa en la que cayó mi atención y mi dedo índice, fue «Sácame a bailar». Pensaba que era una versión de otra de Collado que tiene el mismo título. Pero no. Cuando le di a reproducir empezó a sonar mi nuevo pasodoble favorito.

Me eché a llorar antes de entender qué estaba escuchando, tal es el poderío y la fuerza de la música. Pero es que la letra habla de una anciana que le pide a su pareja que la saque a bailar un pasodoble, que eso es lo único que la hace recordar (se intuye que la mujer ha perdido la memoria en cierta medida). Y bueno, por ahí transcurre la historia hasta llegar a la última estrofa, cantada a dúo por Rodrigo Cuevas y Ana Belén como en un susurro, sonando algo más la voz de esta, de la que no os digo nada porque es que te acaba de destruir si no estabas destruida de antes.

La canción me transportó de golpe y porrazo a las noches de verbena en mi pueblo. Fuese cual fuese la ocasión siempre había unas cuantas personas bien mayores que, con dificultad, llegaban siguiendo la música a donde quiera que estuviese la fuente de esta. Algunos llegaban solos y una podía leerles la añoranza en los ojos: de volver a bailar, de la pareja con la que hacerlo era fácil. Otros, afortunados, llegaban en pareja y, al sonar el primer pasodoble (siempre era un pasodoble), se levantaban del asiento que hubiesen encontrado y caminaban a la pista con lentitud y torpeza, la misma lentitud y torpeza con la que empezaban a bailar, desfasados del 4/4 de la música. Pero entonces, a medida que iban entrando en materia, a medida que se acercaba el primer estribillo, tal vez porque sus cuerpos iban recordando que aún estaban vivos, tal vez porque lograban acceder a la energía que guardaban para las grandes ocasiones, tal vez porque se sabían apoyados por su partenaire, sus pasos se iban haciendo más veloces, más enérgicos, más solemnes y gráciles. Y entonces la sonrisa, contando mil y un secretos compartidos sin palabras.

Lo recuerdo y me emociono. Y me pasa cada vez.

Un día, si las fuerzas y la suerte me acompañan, yo también me haré vieja. ¿Con qué rejuveneceré yo? ¿Con qué me volverán las fuerzas? Porque ahora mismo, si puedo pedir un deseo, me gustaría que fuese con este pasodoble. ¿Quién me saca a bailar?

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Comments
  1. Anonymous — Mar 25, 2026:

    Precioso, llorando antes de escuchar la canción solo con leerte. Gracias y gracias y gracias por este blog que recién conozco.

  2. jodidaperonosorprendidaMar 25, 2026:

    Gracias a ti por tus palabras 💜

  3. Manu M — Mar 26, 2026:

    Cuando escuché la canción pensé y sentí exactamente lo mismo que tú, solo que no fui capaz de ponerle palabras. Muchas gracias por escribirlo 💜

  4. jodidaperonosorprendidaMar 26, 2026:

    Un placer, Manu :)