Odio ese meme, lo odio con todas mis fuerzas. Supongo que no te sorprende: en la época de la inmediatez y los micromensajes yo sigo escribiendo en un blog. Pero la cosa es que es un meme por algo y eso me aterroriza. Como docente he constatado que mis alumnos concen muy poco vocabulario de su propio idioma (o, al menos, vocabulario del que yo supongo que deberían conocer, que esa es otra cuestión) y que usan muy pocas palabras distintas. Su expresión, tanto oral como escrita, carece en buena medida de matices: cuentan habitando lugares comunes, con términos neblinosos y poco precisos, a pesar de servirse de una comunicación directa hasta la tosquedad. Esto me preocupa.
Pero no vengo aquí a hablar de los adolescentes, no es este un post sobre una señora pollavieja lamentándose de que todo tiempo pasado fue mejor. En absoluto. Este post surge de una conversación con un amigo sobre un libro. Hablábamos de Olvidado Rey Gudú. de Ana María Matute, que es la lectura de verano de un club en el que estamos juntos. Venía a preguntarme por mis opiniones y, en un determinado momento, yo dije que lo que me había mantenido leyendo hasta que la trama empezó a interesarme (lo cual tardó un rato en suceder) había sido el estilo. Entonces él me comentó que no le estaba gustando nada el estilo porque «usa demasiadas palabras para decir las cosas». Y te puedo jurar que ahí me partió por medio.
Si nos ponemos así, casi todo el lenguaje es redundante. Podríamos comunicarnos con gruñidos, prescindir de las canciones, de la literatura, conservar unas pocas palabras para escribir el equivalente a telegramas y gastarlas hasta que dejasen de tener sentido. Pero el lenguaje nos permite nombrar cosas atendiendo a los matices, a la forma, al detalle más nimio. Le puse el ejemplo de la canción «Dentro» de Luis Eduardo Aute: uno podría decir «Peazo pajotes me hago pensando en ti» y estaría diciendo lo mismo que la canción-poema. Bueno, lo mismo, pero no lo mismo.
No sé si es la prisa, el cansancio o qué cojones, pero me da la sensación de que el mundo se está rindiendo: ni quiere entender ni esforzarse en hacerse entender. O quizá no quiere invertir esfuerzo en expresar algo que siente que va a ser desdeñado. Por eso odio el puñetero meme del «Mucho texto»: hijodemilhienas, estoy haciendo el esfuerzo de encontrar las palabras justas para contar algo, para expresarlo, para que lo entiendas, no me jodas.
Y aquí estoy, descorazonada, buscando las palabras, cayendo en el mucho texto, pensando si será verdad que no vale (que no tiene valor) escribir un poema que dice «soy una pareja de mierda, pero esto es lo que hay» con demasiadas palabras o leer un libro con demasiadas palabras, muy bien escogidas, juntadas de una forma muy hermosa, pero que podría resumirse en «señores en un reino de fantasía medieval haciendo cosas de señores y alguna señora intentando hacerlo lo mejor que puede en medio del tinglao».
Yo qué sé. Últimamente todo me da mucha pena.
Propongo: insuficiente texto
Pues sí, puede que los que falten sean palabras
Faltan palabras y falta amor
Siempre falta amor
Es que encima pasa en todos los ámbitos y con personas de todas las edades.
En el trabajo me piden que ponga por escrito cómo hacer una tarea. Lo escribo en una página y se traban porque no les cuenta exactamente en el botón que tienen que hacer click.
Lo reescribo: les pongo imágenes, flechitas y les cuento cada paso que tienen que dar y entonces me miran como si estuviera loco porque "¿quién se va a leer 10 páginas?".
Apuf. 😢
Yo soy una persona en general concisa hablando. Soy de pocas palabras y dedico mi tiempo a buscar las que creo que son más adecuadas para la idea que quiero expresar (y los matices que, inevitablemente, la acompañan).
Creo que la forma en general sirve al medio en que se presenta. Un blog es más que idóneo para “mucho texto”. Un libro, todavía más.
Pero en general sí que observo que la comunicación escrita se está degradando, año tras año, generación tras generación. No tanta gente se dedica al arte de escribir por escribir (un blog, un diario, lo que sea). No tanta gente le dedica esfuerzo a que lo que escriba sea, además, agradable estéticamente. Y cada vez menos gente está dispuesta a dedicar el tiempo necesario a escribir una carta cuando podemos enviar un audio de WhatsApp llenos de “eeeh, bueno, estoooo…”. Incluso mucha gente que debería dedicar buena parte de su vida laboral a escribir tiene serias dificultades para hacerlo con soltura.
Esto me apena. Pero somos irreductibles. Hasta que nos cansemos o nos dé la presbicia.
Me ha encantado lo de que "hasta que la presbicia nos separe" (del texto) jajaja. Sé que no era así, pero me ha sonado a eso. Y no me parece mal.
Mucho texto es precisamente por lo que estoy enganchado a tu blog desde que lo descubrí hace un par de días. Me quedan unas pocas entradas por leer (lo estoy haciendo de forma cronológica) y ya me está entrando esa tristeza de cuando sabes que el libro se acaba.
Ahora que la IA está tan de moda, comparto un meme relacionado que me puso muy triste y enfadado: https://enocc.com/2025/02/19/single-bullet-point.html
Vi ese meme, y sí, tiene su amarga gracia.
No te preocupes: me han quitado mi otro espacio de escritura, así que este seguirá. Y probablemente con más contenido. ❤️ Gracias por leerme