Jodida, pero no sorprendida

Adecuadamente extraño

Me encanta mi pareja. Es un hombre maravilloso, en buena medida por todo lo que se distancia del arquetipo de hombre. Y es una persona estupenda, sobre todo por lo mucho que se distancia del comportamiento habitual de las personas.

Es una persona extraña y, aunque sus extrañezas no encajan exactamente con las mías, creo que eso nos hace bastante conscientes de las dificultades del otro, así que nos cuidamos. Es estupendo. Y, además, es muy divertido.

Nuestras casas son un cúmulo de ruiditos raros, comunicación no verbal, caras de tontos al concentrarnos, rutinas particulares, humor absurdo, correteos y otros movimientos que no vienen mucho a cuento y todo tipo de marcianadas. No tenemos que disimular y eso nos hace sentir libres y en paz. A veces pienso en cómo nos lo montaremos si un día tenemos un hijo, porque si aprende nuestros comportamientos por imitación no va a ser la persona más popular del cole, eso desde luego. Pero, mientras tanto, lo pasamos bien.

A veces, cuando una u otro decimos algo del estilo de por qué no puedo ser normal, el otro o la otra le contesta: "Porque si fueses normal no estaría aquí contigo". Y es tan maravillosamente cierto que la rareza deja de doler casi del todo.

Hoy he llamado un instante a mi pareja. Cuando me ha cogido el teléfono su voz sonaba normal, su tono era normal ... y he sabido que no estaba bien. La normalidad en nosotros es una mala señal. Siempre. El grado puede variar, pero siempre es malo.

Así que el deseo que le pido hoy a la vida es que nos permita mantenernos adecuadamente extraños. Eso significará que las cosas marchan bien.

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